Por qué a los hombres les cuesta tanto usar dorado (y por qué ya es hora de atreverse)

Por qué a los hombres les cuesta tanto usar dorado (y por qué ya es hora de atreverse)

A muchos hombres les pasa lo mismo:
ven una cadena dorada, les gusta… y al segundo siguiente piensan:

“No, me voy a ver flaite / maleante / reggaetonero”.

Y terminan de nuevo en lo seguro: negro, acero plata, nada de color.

El problema no es el dorado.
El problema es el estereotipo que tenemos metido en la cabeza.


De dónde sale el miedo al dorado

Durante años, la referencia visual del dorado en hombres fueron:

  • cadenas gigantes,

  • relojes del porte de un plato,

  • anillos en todos los dedos.

Y en Chile eso quedó pegado a la estética de cantantes urbanos: Cris MJ, Pailita, Marcianeke, Pablo Chill-E, etc., que usan joyas grandes, brillantes, pensadas para escenario, videoclip y show.

Ese look funciona perfecto para ellos:
es parte del personaje, del género, del show.

Pero de ahí muchos sacaron una conclusión equivocada:

“Si uso dorado, me voy a ver igual”.

No. No te vas a ver igual.
Porque hay una diferencia enorme entre performance y vida diaria.


No es el color, es el combo

Dorado no significa automáticamente “narco”, “maleante” ni nada por el estilo.
Lo que genera ese efecto es el combo completo:

  • cadena gruesa tipo cubana +

  • reloj gigante brillante +

  • anillos en todos los dedos +

  • ropa cargada de logos.

  • Ser reggaetonero

Ese es un estilo intencionalmente excesivo. No es accidente.

Ahora, seamos claros:

Es prácticamente imposible que te veas “maleante”
con una cadena fina, limpia y bien hecha.

Una cadena delgada en dorado bronce, 2–3 mm de grosor, sin dije gigante, sobre una polera lisa… no grita “delincuencia”.
Grita: detalle.


Cómo se ve el dorado cuando está bien usado

La clave del dorado en hombres es simple:

  1. Un solo punto de luz.
    Una cadena. O un anillo. O una pulsera.
    No todo al mismo tiempo.

  2. Dorado bronce, no amarillo chillón.
    El tono que usamos en Menaxe (dorado con toque bronce) se ve más sobrio, menos “fantasía”. Acompaña la piel, no la tapa.

  3. Ropa simple, accesorio protagonista.

    • Polera blanca o negra

    • Jeans o pantalón simple

    • Zapatillas limpias

    • una cadena fina dorada → look cuidado, no exagerado.

  4. Pocas piezas, mucha intención.
    En vez de 5 cosas mediocres,
    1–2 piezas muy bien elegidas.


El estigma es viejo, tu estilo no tiene por qué serlo

El miedo a verse “flaite” con dorado es más clasismo que realidad.
Si tu cadena es fina, el acabado es bueno y el resto del outfit está cuidado, lo que transmites es otra cosa:

  • que te fijas en los detalles,

  • que te importa cómo se ve tu conjunto completo,

  • que no te escondes detrás de puro negro.

El dorado bien usado no es griterío.
Es subrayar lo que ya está ahí.


Reglas rápidas para perderle el miedo al dorado

  • Empieza con una cadena fina. Nada más.

  • Úsala una semana con ropa básica.

  • Mira fotos tuyas, no solo el espejo.

  • Pregunta a alguien de confianza: “¿se ve exagerado?”.
    Casi siempre la respuesta va a ser: “no, se ve piola y elegante”.


Y ahora sí: atrévanse

Si eres de los que siempre pensó
“el dorado no es para mí”, probablemente lo que no era para ti es el exceso, no el color.

Una cadena delgada, un anillo sencillo en dorado bronce, bien elegido, no te convierte en personaje de videoclip.
Te convierte en alguien que se da permiso para verse mejor.

Atrévete a probar.
Si te incomoda, te la sacas.
Pero si te la dejas… probablemente no vuelvas a decir
que “el dorado es solo para maleantes”. 💛